"No se trata de hablar,
ni tampoco de callar:
se trata de abrir algo
entre la palabra y el silencio.
Quizá cuando transcurra todo,
también la palabra y el silencio,
quede esa zona abierta
como una esperanza hacia atrás.
Y tal vez ese signo invertido
constituya un toque de atención
para este mutismo ilimitado
donde palpablemente nos hundimos."
(Roberto Juarroz.)
Me dejaste tus espacios, tus lejanías, tus silencios. Me dejaste un susurro de tiempo, una voz que no se va del todo. Te llevaste tu interior, ese donde un retazo de mi podía existir.
Si frecuento este lugar es para ensayar distintas formas de estar contigo. La más sencilla es simplemente mirar; pero también creo que hay otras, como estar allí en ese paisaje que un día miraste, un instante miraste antes de obturar tu cámara. Porque el instante lo es todo, mientras la cortina dejaba pasar la luz tú estabas ahí, tu corazón palpitaba violentamente, por lo tanto tú estás todavía allí, porque dejaste la imagen quieta pero permitiste que tu aliento la recorriera, que la siga recorriendo.
Te veo en todas las cosas que tratan de huir del bullicio: los gatos, las esperanzas, los portones en ruinas.... Estoy tratando de aprender a volar contigo entre las cimas de las montañas y de volverme huella de tu camino a la soledad.
Al final dejé de buscarte en las formas y decidí encontrarte en lo inexistente. Sólo me permití dejar allí un fragmento de palabra, como un esbozo de una intención, una fragilísima evidencia de que el espacio está lleno de ti.
4 comentarios:
Me dejaste tus espacios, tus lejanías, tus silencios. Me dejaste un susurro de tiempo, una voz que no se va del todo. Te llevaste tu interior, ese donde un retazo de mi podía existir.
Si frecuento este lugar es para ensayar distintas formas de estar contigo. La más sencilla es simplemente mirar; pero también creo que hay otras, como estar allí en ese paisaje que un día miraste, un instante miraste antes de obturar tu cámara. Porque el instante lo es todo, mientras la cortina dejaba pasar la luz tú estabas ahí, tu corazón palpitaba violentamente, por lo tanto tú estás todavía allí, porque dejaste la imagen quieta pero permitiste que tu aliento la recorriera, que la siga recorriendo.
Te veo en todas las cosas que tratan de huir del bullicio: los gatos, las esperanzas, los portones en ruinas.... Estoy tratando de aprender a volar contigo entre las cimas de las montañas y de volverme huella de tu camino a la soledad.
Al final dejé de buscarte en las formas y decidí encontrarte en lo inexistente. Sólo me permití dejar allí un fragmento de palabra, como un esbozo de una intención, una fragilísima evidencia de que el espacio está lleno de ti.
Publicar un comentario